miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Un plan PIVE para motos?


Un Plan PIVE para motos impulsaría el sector y conseguiría mejoras medioambientales.

La recuperación económica que poco a poco empieza a aflorar por toda España también está llegando al sector de la motocicleta. Buena prueba es que, en el mes de noviembre crecieron las ventas un 9,1%, aunque el acumulado anual todavía sigue siendo negativo (-7,1%)

Es por esto que ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector Dos Ruedas) sigue reclamando un plan PIVE para la moto, pues el ritmo de recuperación está aun lejos del que está experimentando el turismo y del verdadero potencial del sector de la moto en España.

Desde la AMM, apoyamos totalmente la implementación de un plan PIVE para la moto por dos razones claves. Primero, porque la edad media del parque de motocicletas en España es, según datos de ANESDOR, de nada menos que 14,1 años (frente a los 12 años que presenta el parque de turismos).

Y, segundo, por economía. Si se ha demostrado con el PIVE para turismos que la balanza fiscal para el Estado es positiva, es decir que el Estado recupera vía impuestos más dinero por cada vehículo vendido del que ha invertido en subvencionar el achatarramiento del vehículo viejo, parece lógico deducir que con un coste cero para la Administración, ésta puede ayudar a incrementar ventas en un sector importante de nuestra economía.

La antigüedad de los vehículos afecta obviamente tanto a factores medioambientales como de seguridad. Los avances conseguidos por parte de la industria de la moto en los últimos años son considerables y están a años luz de la tecnología que tenían las motos de hace 14 ó más años, lo mismo que sucede con las emisiones contaminantes.

Si además tenemos en cuenta que la moto aporta en torno al 21% de los fallecidos a pesar de representar el 8% del parque de vehículos, la necesidad de medidas que palíen esta siniestralidad, se hace evidente.

Ahora bien, a pesar de nuestro apoyo al PIVE para la moto, no podemos estar de acuerdo con las declaraciones del secretario general de ANESDOR, José Mª Riaño, cuando dice que “no hay ninguna razón para discriminar a la moto en los planes PIVE…”.

Lamentablemente sí hay razones y lamentablemente tienen su origen en algunos de los fabricantes de motocicletas que son miembros de ANESDOR.

El plan PIVE y los diversos planes anteriores similares, tienen como objetivo reducir la edad media de nuestro parque de vehículos, y por consiguiente, mejorar los niveles de seguridad y de emisiones contaminantes. Pero no debemos olvidar que también existe un objetivo económico claro, pues siendo España un país productor importante, mediante el incentivo de las ventas, se está también
ayudando a la creación de empleo y mejora de la economía global.

Partiendo de esta base, hay que recordar la serie de medidas erróneas y egoístas adoptadas por algunos de los principales fabricantes de motocicletas en España, que, tras desembarcar hace tiempo al abrigo de las subvenciones, adquiriendo las marcas españolas y haciéndolas desaparecer, han explotado la gallina, hasta que han encontrado otra a la que sacar más provecho.

A diferencia de los fabricantes de turismos, que han mantenido sus plantas en España o incluso las han ampliado, marcas como Honda, Yamaha, Piaggio o Suzuki, han aprovechado la excusa de la crisis para cerrar todas sus plantas en España, con el consiguiente perjuicio no solo para los trabajadores de éstas, sino para toda la industria auxiliar.

Lo peor del asunto es que no han cerrado porque tuvieran pérdidas, sino porque querían ganar más dinero. Con la única excepción de Suzuki, que sí intentó aguantar el chaparrón económico y finalmente tuvo que cerrar por las pérdidas acumuladas, el resto de fabricantes se fueron dando resultados económicos positivos.

Pero este solo ha sido el último portazo de los fabricantes al Gobierno y a los ciudadanos. Antes hubo otros, como cuando ANESDOR inexplicablemente se marchó del Grupo de Trabajo 52, el que trabajaba por la mejora de la seguridad de los motociclistas españoles; o como cuando se negaron a intentar llegar a un acuerdo con el Gobierno para salvar al ciclomotor, lo que dejó en bandeja de éste la adopción de la medida que le dio la puntilla, la elevación a 15 años la edad de acceso.

La desbandada industrial sorprende más aun si la vemos desde una perspectiva estratégica política y de marketing, pues no debemos dejar de tener presente que España es un país históricamente motero, con tradición no solo industrial sino también deportiva y de afición.

Que en uno de los países con más y mejor afición del mundo, con los mejores pilotos del mundo y habiendo sido el segundo mercado de Europa por venta de motocicletas, las marcas decidan convertirlo en un desierto industrial, representa un error tan monumental como inexplicable.

Con este historial reciente, no es de extrañar que el Gobierno literalmente “pase” de la moto y prefiera primar un sector como el de los turismos, que genera empleo, menos siniestralidad y que encima no es conflictivo.

Parece que a pesar de la obviedad, debemos recordar que para tener capacidad de influir en un Gobierno, es condición 'sin e qua non', ser importante, tener un mínimo de peso que permita presionar, que te de un arma con la que advertir que si no te tratan bien, puedes hacer algo que les haga daño o al menos les moleste. Pero tras la estrategia de la última década de ANESDOR ¿Con qué puede presionar a la Administración? Con nada, porque prácticamente se han convertido en eso, en nada.

En definitiva, desde la AMM no podemos más que alegrarnos de que, por fin, también las ventas de motos comiencen a recuperarse porque nos beneficia como sociedad.

Pedimos también un PIVE para la moto pero sencillamente porque ayudará a mejorar la seguridad y el medio ambiente, lo que nos beneficia como usuarios y ciudadanos que somos. Pero desde luego que no compartimos los comentarios de ANESDOR porque, por desgracia para todos, tienen lo que se merecen.

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